¿Por qué fallo cuando hago dietas de moda?

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Muchas personas en el transcurso de su vida, intentan modificar su aspecto corporal a través de dietas o retos alimentarios, que en la mayoría de las ocasiones, no son guiadas por un profesional de salud especializado en nutrición. Tomar la decisión de cambiar el cuerpo, debe ser evaluado con cautela, ya que pueden surgir efectos colaterales indeseados a nivel digestivo, físico y psicológico. Actualmente existen diferentes tipos de dietas disponibles en la internet o redes sociales, pero que en la práctica, no encajan en la rutina diaria de las personas, no son diseñadas según los antecedentes de salud y estilo de vida previos, además suelen ser difundidas por tendencias de «moda alimentaria» pasajeras. Algo importante que pasa a segundo plano en este proceso de «aplicación de dietas temporales», corresponde a la previa revisión de exámenes corporales, ya que al conocer cómo se encuentra el cuerpo a nivel interno (bioquímico y fisiológico), permite una mejor selección del enfoque alimentario a utilizar. Por ejemplo, si una persona padece de cálculos (piedras) en la vesícula biliar, si no conoce esta condición y decide aplicar una dieta de moda alta en grasas y sin carbohidratos, podría activar dolores y malestares por la enfermedad previa.

«La alimentación es un proceso lento de aprendizaje constante y que no existen atajos, la mejor forma de avanzar es ir un paso a la vez»

Antes de tener la intención de mejorar tu alimentación, primero debes analizar qué cosas puedes modificar con facilidad y que esto sea de manera natural y sin presiones. Por ejemplo, puedes iniciar con aumentar el consumo de ciertos alimentos tales como vegetales y leguminosas (lentejas, frijoles, garbanzos), reemplazar los sazonadores artificiales por versiones naturales como condimentos y especias, adicional aumentar la ingesta de agua. Estos 3 primeros pasos son valiosos en ese camino nutricional, ya que aportarán nutrientes, te darán más saciedad y apoyarán en tu metabolismo corporal. No existe justificación alguna para que partas con un enfoque rígido, restrictivo y todo aplicado en un solo momento. La alimentación es un proceso lento de aprendizaje constante y que no existen atajados, la mejor forma de avanzar es ir un paso a la vez, a veces menos, es más. 

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Si has fracasado anteriormente haciendo «dietas», lo más seguro fue porque tuviste un esquema de alimentación que no consideraba tus características personales y esto no se limita a qué te gusta comer o no, considera también el tiempo que destinas para preparar tus comidas, tu rutina laboral, los deberes familiares, tu vida social, el entorno cultural que le da sentido a tu identidad como persona y sobre todo, el costo de los alimentos. 

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